domingo, 10 de febrero de 2019

El valor de las hembras en la crianza canina


Es habitual recibir mensajes o llamadas en las que nos preguntan si tenemos cachorros y cuando podrían estar disponibles . Nuestra respuesta suele acomodarse a la pregunta , sin embargo creo que deberíamos tomarnos un tiempo de reflexión y buscar una respuesta que vaya más allà y sea capaz de transmitir qué y cómo lo sentimos .
Para disponer de cachorros previamente hay un proceso largo en el tiempo por supuesto en nuestro caso y seguramente en el de la gran mayoría de persones que compaten esta maravillosa pasión de la crianza canina.
Qué nos permite disponer de cachorros?
La respuesta a simple vista es sencilla. Tenemos hembras para criar, las madres de todos esos cachorros tan deseados.
En nuestra casa vivimos con hembras de cría seleccionadas ya sea a través de un estudio de sus pedigrees o nacidas de cruces perfectamente planificadas con el objeto de obtener de dichos cruces el mejor resultado posible.
Ellas son criadas con todos los cuidados a nuestro alcance, realizando previamente a su inclusión en el programa de crianza una serie de pruebas médicas, tanto morfológicas como genéticas, para que descarten en la medida que dichas pruebas tienen su importància futuros problemes en los cachorros que nacerán en casa. Además procuramos para todos nuestros ejemplares un entorno familiar absolutamente socializado tanto con humanos como con otros perros.
Con estas premisas y después de lo que debe ser un aspecto fundamental; conocer a las madres empezareis a querer a los futuros cachorros antes incluso de que hayan nacido.
Porque esta aseveración?
Entendemos a la hembra como la piedra angular , sin la cual indiscutiblemente un buen proyecto correcto de cria no tendria ni sentido ni futuro.
Deberemos ser extremadamente autocríticos con nuestro trabajo si queremos ser fieles al famoso dicho tan manido de “mantener o mejorar la raza” no dejándonos llevar por artificios que solo cubran el expediente y podamos lucir temporalmente con determinados ejemplares sino esforzarnos para que todo nuestro plantel cumpla con la excelencia que se nos debería exigir.
Para ello y para sentar una buena base de partida deberemos empezar la andadura tratando de adquirir los máximos conocimientos de la raza en todos los sentidos; a saber:
Estandar de la misma. En el se nos indican los mínimos exigibles para un correcto trabajo con la raza.
Estudio de las lineas de sangre y los pedigrees de los ejemplares que tomamos como referencia y llegado este punto es muy aconsejable dejarse orientar por aquellos criadores que tengan más años de experiencia para conocer aquellos que puedan ser mas relevantes.
Como es evidente todo pedigree tendra puntos positivos y negativos y en el aspecto fenotípico de los ejemplares de determinada línea; observaremos aspectos como las camadas de una hembra, cantidad de cachorros, prevalencia de machos o hembras en cada camada, si ha habido descendientes que hayan destacado a su vez como reproductores, etc.
Y como no solo de teoría vive el hombre para certificar todo lo expuesto anteriormente debermos hacer un nuevo esfuerzo y tratar de conocer de primera mano el tipo de ejemplar que queremos que será la base solida de nuestro futuro proyecto.
Para ello contamos con dos opciones; una, y tal vez la más productiva en este sentido será acercarnos a las exposiciones caninas puesto que en ellas podremos ver muchos ejemplares y contrastar algunas características apuntadas ya que en su mayor parte los ejemplares que acuden a estos eventos son perros que cumplen con el estándar morfológico y también con otro factor de suma importancia como es el carácter, puesto que de ellos se espera que tengan un comportamiento correcto rodeados de estímulos que en muchas ocasiones no son los habituales de un entorno familiar.
La otra y sin duda también acertada, aunque puede resultar más complicada  será acudir a los criaderos en origen de aquellas lineas apetecidas y ver que ejemplares tienen , como viven y con que machos han cruzado para ver las jovenes generaciones, etc
Una vez hemos decidido dar el paso llega el momento de hacernos con la primera hembra o hembras para nuestro ilusionante proyecto. 
Sin embargo no todo será un camino de rosas y probablemente para demostrar el verdadero amor por la raza  en alguna ocasion nos veremos obligados a tomar decisiones duras como por ejemplo excluir de los programas de cría a ejemplares que, a priori, puedan parecer estéticamente más llamativas pero qué después de uno o dos cruces no ofrezcan el resultado que esperamos.
Si de una buena madre nace una hija que seleccionamos para nuestro criadero y vemos que la hija nos ofrece un resultado de mayor calidad , podremos dejar de utilizar a la madre sin necesidad de cubrir expedientes en numero de camadas fijadas por estandares de clubs o de normativas , o viceversa... si la o las hijas de una hembra de alto nivel no mejoran dicho nivel debemos tomar la decisión más apropiada para mantener en el  futuro la mejor calidad posible.
Y por supuesto, hablar solo de hembras no significa quitar valor a la aportación de los machos sino todo lo contrario.
Si la base de un criadero son las hembras y tienen que ser buenas o excelentes , para garantizar la solidez de dicho programa de cría, los machos deberán ser excepcionales.
Así pues, dedicarnos a acumular machos que no puedan ser aprovechados a tal nivel por el propio criador resulta inútil ya que tampoco van a poder ser ofrecidos a otros criadores.
Hoy en día y gracias a las mejoras y facilidades en el transporte disfrutamos de la posibilidad de contar con esos exclusivos machos a pesar de tener que invertir esfuerzos en desplazamientos, a la postre sobradamente compensados por su aportación e incluso utilizar los avances en materia de reproducción como la inseminación ya sea a traves de semen refrigerado, congelado, etc.
El mayor objetivo posible cuando tomamos la decisión de criar será la de disfrutar de este proyecto de vida tantos cuantos más años podamos y para ello se necesitan grandes dosis de pacienca y capacidad de autocrítica y estudio para el mantenimiento y mejora de nuestro trabajo.
Como apuntamos anteriormente será sin duda muy interesante contar con los sabios consejos de los criadores mas refutados y veteranos que han demostrado a lo largo de años una trayectoria intachable y sus consejos seran bien recibidos porque estamos convencidos que es la mayor, si no la única forma de mejorar nuestras prestaciones.
Y del mismo modo si llega el momento que nos pudiésemos encontrar en esa disposición aportar a quienes se inicien con verdadera pasion y dedicacion las mismas oportunidades que nosotros recibimos en su día.
Con todo ese bagaje adquirido de conocimientos y tomadas las decisiones de con que ejemplares iniciar la andadura también tendremos en cuenta otro aspecto de vital importancia para el equilibrio de nuestro proyecto.

Cuando empezaremos a criar ?

            En España existe una normativa de la Real Sociedad Canina de España, afiliada a la Federación Cinológia Internacional que indica que las edades para criar comprenderán entre el año y los 9 años de edad.
Cierto que también en muchas razas existen Clubs que pueden determinar algunas modificaciones pero no suelen ser sustanciales; sin embargo creo que hay que tener en cuenta un factor determinante y capital y no es otro que calcular la edad óptima en función de la madurez física y psicològica de cada hembra.
Dicho esto creo que la edad  más adecuada se podría  fijar a partir de los 18 meses, momento que en algunas hembras hacen coincidir con el tercer celo. No obstante si mencionamos la madurez psicológica también habrá ejemplares que hasta más adelante no iniciarán ese proceso.
Otro punto de vital importancia será decidir cuantas veces vamos a criar; cuantas camadas planificaremos para cada hembra?
No hay una norma fija o legal establecida, aquí los estándares no indican nada y será función de los criadores o los estamentos ( Clubs de raza ) qué, en base a códigos éticos desarrollados para preservar ante todo la salud y bienestar de nuestros ejemplares,  indicarán llegado el momento la cantidad de camadas que les vayamos a realizar.
Si queremos tener cachorros vigorosos y que crezcan sin problemas lo ideal es utilizar para la labor hembras sanas, suficientemente maduras y en su mejor momento.
Salvo en circunstancias muy excepcionales, no es recomendable cruzar a una perra en celos consecutivos y, de hacerlo, nunca en más de dos ocasiones seguidas. Las perras necesitan unos meses para recuperarse física y psicológicamente de un parto y un proceso de cría que las habrá tenido al menos seis semanas a tiempo completo amamantando y como mínimo hasta las ocho semanas con sus cachorros. En cuanto al número total de camadas a criar por una hembra, aquí se plantea, de nuevo, un dilema entre la ética y las necesidades del criador.
Lo habitual en los Clubs de Raza es que, si se regula este término, se establezca un número de 3 o 4 camadas como máximo para la vida de una perra. Si hemos esperado para la primera a, por ejemplo, los 2 años de edad y descansamos un celo entre camadas, o, en el caso de hembras que además compartan la vida de cria con la presencia en eventos como las exposiciones caninas u otra especialidad de competición más de un celo entre camada y camada , la última camada se produciría entre los 6 o 7 años, con lo que aún seguiría siendo suficientemente fuerte y sana (en general) pero ya tendría que ir pensando en dejarlo.
También un aspecto más a contar para saber si el resultado del primer cruce con una hembra ha dado los frutos deseados y llegado el momento tomar la decisión también apuntada al inicio del escrito respecto de la retirada más temprana si no logra cubrir los objetivos de calidad.
Saber si podremos volver a cruzar con el mismo macho obligará a esperar un tiempo prudencial  puesto que es complicado saber, por supuesto en las primeras semanas y posiblemente los primeros meses si el desarrollo de los cachorros satisface dicho deseo adquirido en el momento de tomar la decisión de ese cruce.
La crianza canina bien entendida y mejor desarrollada se ha definido en multitud de ocasiones como un arte por parte de aquellos que, durante décadas, han aportado sus conocimientos y su experiencia manteniendo los valores y respetando las reglas de oro de todo criador .
Lo único importante y no por repetirlo las veces que sea necesario pierde valor es proteger a nuestro mayor tesoro, nuestras hembras y velar por su salud e integridad física y psicológica
En todo momento nos debe guiar la prudencia y la reflexión ante cada decisión, por supuesto sin dejar ni un ápice de la pasión y determinación que tomamos el día que decidimos dar este paso de dedicarnos a criar una raza , amándola por encima de toda cuestión material y ego personal  y por encima de todo saber crecer a cada momento y disfrutar de ese privilegio que sin duda es compartir la vida con estos maravillosos seres que son nuestros perros.

1 comentario:

  1. Muy interesante el mencionado articulo.Despues de leerlo con atención,me reafirmo en la necesidad objetiva de buscar y asesorarse a la hora de introducir un nuevo miembro en el núcleo familiar.

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